El Rosario de la Misericordia

Instrucciones para el rezo del rosario de la Misericordia

Se reza con un rosario normal, de cinco misterios con 10 cuentas cada uno

Las tres oraciones de introducción:

1 Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en los cielos,

santificado sea Tu nombre, venga Tu reino

hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada dia

y perdona nuestras ofensas

así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

 no nos dejes caer en tentación,

y  líbranos del mal.

Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor.

 Amén

 

1 Ave María

Dios te salve María, llena eres de gracia

el Señor es Contigo.

Bendita Tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de Tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores

Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

 Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,

como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amén.

 

1 Credo

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

y en  Jesucristo, Su único Hijo

Señor nuestro, que fué concebido por obra del  Espíritu Santo.

Nació de Santa María  Virgen, padeció bajo Poncio Pilato,

Fué crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos y a l tercer día

resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre Todopoderoso.

Desde ahí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica

la comunión de los Santos, el perdón de los pecados

la resurrección de los muertos y la vida eterna.

Amén

 

Se comienza con un Padre Nuestro, Ave María y Gloria. Sigue el Credo al empezar. Luego con las cuentas del rosario normal se rezan  5 decenas. Cada decena comienza diciendo:

 

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amado Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los pecados del mundo entero."

 

Se sigue diciendo en cada cuenta:

Por Su dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero. (diez veces)

 

Al terminar las cinco decenas se dice tres veces:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero.

(Oh Sangre y Agua que brotaste del Santísimo Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío.)

 

Las promesas de Jesús para quien rece el rosario de la Divina Misericordia

"Reza incesantemente este rosario que te he enseñado. Quienquiera que lo rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte".

"Por medio de este rosario obtendrás todo lo que me pides, si lo que me pides está de acuerdo con Mi voluntad"

"Cuando un pecador, por más grande que sea, rece este rosario con confianza y amor, llenaré su corazón de paz."

"Quiero que Mis sacerdotes recomienden el rezo de este rosario como última esperanza de salvación, por los pecadores"

"Cuando se rece este rosario al lado de un moribundo, me pondré entre Mi Padre y el alma del agonizante como un Redentor Misericordioso."

"Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen este rosario; las entrañas de Mi Misericordia se estremecen por quienes lo rezan".

"Hija Mía, me son muy agradables las palabras de tu corazón y por el rezo del rosario de la Misericordia acercas a Mí a la humanidad entera".

"Hija Mía, anima a las almas a rezar el rosario de la Misericordia que te he enseñado. A quienes lo recen les daré lo que me pidan. Cuando lo recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz... Proclama que ningún alma que ha invocado Mi Misericordia ha quedado defraudada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad".

(De las revelaciones de Jesús a Santa Faustyna Kowalska).

 

 

                                       

 

 

No cabe más clara manifestación de cercanía y disposición de acoger en Su seno a toda la humanidad. Jesús se desborda en Misericordia, especialmente con aquellos que estando alejados de Él, vuelven a Él sus ojos y su corazón, aquellos que habiéndole ofendido regresan arrepentidos a Sus brazos. Siempre los encontrarán abiertos como los de una madre, no para reprender ni castigar, sino para abrazar y estrechar al hijo contra Su corazón,  cubrirlo de ternura y de besos y darle todos los tesoros de Su casa. Ésa es la esencia del Padre  y ésa es la misión del Hijo. Ser Misericordioso como Su Padre Celestial es Misericordioso. Sólo pide confianza en Su Palabra y abandono en Su Misericordia.