Via Crucis

"Via Crucis" latín de "Camino de la Cruz". También conocido como "Estaciones de la Cruz" y "Vía Dolorosa". Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en Su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o "Estaciones" correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.


 

Estaciones del Viacrucis:

 

  1. Jesús carga con la cruz.
  2. Jesús es condenado a muerte.
  3. Jesús cae por primera vez.
  4. Jesús encuentra a Su Santísima Madre.
  5. Simón el Cirineo le ayuda a llevar la cruz.
  6. La Verónica limpia el rostro de Jesús.
  7. Jesús cae por segunda vez.
  8. Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús.
  9. Jesús cae por tercera vez.
  10. Jesús es despojado de Sus vestiduras.
  11. Jesús es clavado en la cruz.
  12. Jesús muere en la cruz.
  13. El cuerpo de Jesús es bajado de la cruz.
  14. El cuerpo de Jesús es colocado en el sepulcro.

 

Manera de rezarlo:

 

Se inicia de rodillas: "Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

Acto de Contrición: Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Tú quien eres y por que te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta y apartarme de todas las ocaciones de ofenderte. Te ofrezco mi vida, obras y trabajos en reparación de todos mis pecados y confío que, en Tu bondad y misericordia infinita, me los perdonarás por los méritos de tu preciosísima Sangre, Pasión y Muerte y me darás Gracia para enmendarme y perseverar en Tu santo servicio hasta el fin de mi vida.. Amén

Ofrecimiento: ¡Dulcísimo Jesús mío, que por mi amor quisiste caminar fatigado y afligido con el pesado madero de la cruz! En memoria y reverencia de lo que por mí padeciste en aquel áspero camino, te ofrezco los pasos que ahora daré, unidos a Tus infinitos Merecimientos, con la atención de ganar todas las Indulgencias que los Pontífices han concedido a los que hacen con devoción este Santo Ejercicio. Para este fin te suplico y ruego por el remedio de las graves necesidades encomendadas por los Sumos Pontífices y aplico cuantas indulgencias ganaré por las benditas almas del Purgatorio que fueren de Tu agrado y de mi mayor obligación. Dame, Señor, Tu divina Gracia, para que cuanto en este Santo Ejercicio medite o rece, sea grato a Tus divinos Ojos. Así sea.

 

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte

Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Pilato mandó sacar a Jesús y dijo a los judíos: 'Aquí tenéis a vuestro rey'. Pero ellos le gritaban: '¡Fuera, fuera, crucifícalo!' Pilato le dice: '¿Pero cómo he de crucificar a vuestro rey?' respondieron los príncipes de los sacerdotes: 'Nosotros no tenemos más rey que el César'. Entonces se los entregó para que fuera crucificado" (Jn 19, 14-16)

Considera alma mía, cómo en la casa de Pilatos fué cruelmente azotado el Redentor del mundo, coronado de espinas y sentenciado a muerte. Señor, que el recordar la condena injusta que Tú sufriste, nos cuidemos de no condenar a los demás.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (mientras caminamos hacia la estación siguiente. Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús con la Cruz a cuestas

Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Los judíos tomaron a Jesús y cargándole la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario" (Jn 19,17).

Considera alma mía, cómo a nuestro amado Jesús le pusieron en Sus lastimados hombros el gran peso de la cruz. Señor, concédenos, para hacernos dignos de Ti, el saber aceptar nuestra cruz con amor.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

TERCERA ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"He ofrecido Mi espalda a los que me golpeaban, y Mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no aparté la cara ni de los ultrajes ni de las salivas que me echaban" (Is 50,6)

Considera alma mía, cómo caminando el Señor con la cruz a cuestas, herido y desangrado, cayó en tierra debajo de la Santa Cruz. Señor, el que camina, alguna vez cae. Que sepamos levantarnos y ayudemos a los demás a seguir caminando.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

CUARTA ESTACIÓN: Jesús encuentra a Su Santa Madre
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí picador. Amén.

"Una espada atravesará Tu corazón" (Lc 2,35)

Considera alma mía, cómo el Señor con la Santa Cruz a cuestas encontró a Su Santísima Madre triste y afligida. Señor, por el dolor que sufrió la Santísima Virgen María, te pedimos que bendigas a todas las madres que en este mundo sufren de alguna manera o por causa nuestra.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

QUINTA ESTACIÓN: El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Cuando llevaban a Jesús al Calvario, detuvieron a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la Cruz, para llevarla detrás de Jesús" (Lc 23,26)

Considera alma mía, cómo los judíos contrataron a Simón Cirineo para que ayudara a llevar la cruz a nuestro Redentor, no movidos por la piedad, sino temiendo que se les muriese en el camino por el grande peso de la Cruz. Señor, que sepamos dar un poco de nuestro tiempo y de nuestro amor a aquellos que lo necesitan.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

SEXTA ESTACIÓN: La Verónica limpia el rostro de Jesús
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Muchos se horrorizaban al verlo, tan desfigurado estaba Su semblante que no tenía ya aspecto de hombre" (Is. 52, 14)

Considera alma mía, cómo la Verónica, viendo a Su Majestad fatigado, y Su rostro oscurecido con el sudor, polvo, salivas y bofetadas, se llegó con toda reverencia a limpiárselo con un lienzo, en el cual quedó impreso el rostro divino del Salvador. Señor, ayúdanos a ser también como la Verónica, cristianos valerosos, para consolar a los que lloran y sufren por el camino.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

SÉPTIMA ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Eran nuestros sufrimientos los que llevaba, nuestros dolores los que pesaban… Ha sido traspasado por nuestros pecados, desecho por nuestras iniquidades…" (Is 53, 4-5)

Considera alma mía, cómo cayó el Señor por segunda vez en la puerta judiciaria. Señor, que no nos desalentemos frente a los fracasos o debilidades, sino que sepamos levantarnos y sigamos caminando.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

OCTAVA ESTACIÓN: Jesús consuela a las piadosas mujeres
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Seguían a Jesús una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por Él, pero Jesús volviéndose a ellas, les dijo: 'Hijas de Jerusalén, no lloren por Mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos'" (Lc 23, 27-28)

Considera alma mía, cómo unas piadosas mujeres, viendo que llevaban a crucificar al Señor lloraron amargamente por verle tan injuriado. Señor, nos pides que lloremos por nosotros mismos por seguir en este mundo, pero ¿quién no se ha de compadecer de Ti al mirarte así, Señor?.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

NOVENA ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Venid a Mí todos los que estén cansados y oprimidos y yo los aliviaré. Cargad Mi yugo sobre ustedes, y aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas" (Mt 11, 28-29)

Considera alma mía, cómo cayó el Señor por tercera vez en tierra, hasta llegar con Su Santa Cara al suelo; y queriéndose levantar, no pudo, antes volvió a caer de nuevo. Señor, que no seamos causa de tropiezo para los demás, sino una mano amiga que alivie y levante.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede  incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

DÉCIMA ESTACIÓN: Jesús es despojado de Sus vestiduras
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Llegados al lugar llamado Gólgota le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel, pero Él, habiéndolo gustado, no quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron Sus vestiduras a suerte" (Mt. 27,33)

Considera alma mía, cómo habiendo llegado el Señor al Monte Calvario, los soldados sin piedad ninguna le despojaron de Sus vestiduras. Señor, cuando el dolor nos toque y despoje de nuestro egoísmo y orgullo, que sepamos llenarnos de Ti.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

DÉCIMA PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es clavado en la Cruz
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los dos malhechores, uno a la derecha y el otro a la izquierda" (Lc 23,34)

Considera alma mía, cómo fué clavado el Señor en la Cruz; y oyendo Su Santísima Madre el primer golpe de martillo, quedó casi muerta de dolor. Señor, que tengamos el valor y la voluntad de perdonar a todos los que nos ofenden.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

DÉCIMA SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús muere en la Cruz
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Hacia la hora sexta, las tinieblas cubrieron la tierra hasta la hora nona. El sol se eclipsó y el velo del Templo se rasgó en medio. Y Jesús, con fuerte voz dijo: 'Padre en Tus manos encomiendo Mi espíritu'. Y al decir esto, expiró" (Lc 23, 44-46)

-Nos arrodillamos y permanecemos meditando en silencio un momento -

Considera alma mía, cómo crucificado ya el Señor, y cruelmente atormentado, exhaló por tu amor el último suspiro. Señor, ayúdanos a comprender que morir no es quedarnos muertos, sino nacer a una nueva vida.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN: Jesús en los brazos de María Santísima
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con Tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"Un hombre llamado José, hombre bueno y justo el cual era del Consejo de Arimatea, cuidad judía, quien esperaba también el reino de Dios, que no había estado de acuerdo en la resolución de ellos, en sus actos, fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Después lo bajó y lo amortajó en una sábana" (Lc 23, 50-53)

Contempla alma mía, cómo José y Nicodemo bajaron de la Cruz el Santo Cuerpo y le pusieron en los brazos de la Santísima Virgen. Señor, que el dolor por quienes amamos nos lleve a comprender Tu pasión y Tu sufrimiento por nosotros.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (mientras caminamos hacia la estación siguiente. Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN: Jesús es puesto en el sepulcro
Señor, pequé, pecamos, ten misericordia de nosotros.

Te adoramos Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí pecador. Amén.

"José tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo depositó en su propio sepulcro nuevo, que había hecho cavar en la roca, hizo rodar una piedra grande a la puerta del sepulcro y se retiró". (Mt 27, 59-60)

Contempla alma mía, cómo la Virgen María, Señora nuestra, acompañó a colocar el Cuerpo de Su querido Hijo en el Santo Sepulcro. Señor, que no tengamos miedo de morir, porque la muerte es un paso a la vida que eres Tú.

¡Bendita y alabada sea la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los Dolores y angustias de Su Santísima Madre al pie de la Cruz. Así sea!

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. (mientras caminamos hacia la estación siguiente. Puede incluirse algún breve canto de perdón y arrepentimiento entre cada estación.)

 

Oración final:

Se reza un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria, por las intenciones del Papa, luego se añade:  Señor Jesús, hemos llegado al final de este camino doloroso que Tú recorriste. Ahora levantamos nuestra vista y te vemos suspendido en la cruz, con las manos y los pies traspasados por los clavos y con la cabeza coronada de espinas. Sabemos Señor Jesús, que Tu sufrimiento es el fruto de Tu infinito amor por nosotros. Tú agonizas y mueres por nosotros. Haz que también nosotros te amemos mucho, para que vivamos fieles a Tu Pasión y Muerte y jamás nos separemos de Tí por el pecado.

Te lo pedimos por los dolores de Tu Madre la Virgen María. Amén.

Despedida:

Recordemos las palabras del ángel: "No teman, sé que buscan al Crucificado. No está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Vayan aprisa a decir a Sus discípulos: ¡ha resucitado!"

 

Promesas para los devotos del Via Crucis

 

1.- Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Via Crucis.

2.- Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Via Crucis.

3.- Durante la vida, Yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.

4.- Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Via Crucis. (Nota: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales. Se debe confesar antes de recibir la Santa Comunión.)

5.- Los que acostumbran rezar el Via crucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.

6.- Después de la muerte, si estos devotos llegasen al purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.

7.- Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Via Crucis; y Mi bendición les acompañará en
todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.

8.- A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.

9.- Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar Mi gracia.

10.- Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el Vía Crucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas

11.- Así como Yo fui clavado en la cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del Vía Crucis.

12.- Los devotos del Via Crucis nunca se separarán de Mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.

13.- En la hora de la muerte, Yo les consolaré con Mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que me han honrado durante la vida con el rezo del Vía Crucis

14.- Para estos devotos del Via Crucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí..

“Jesús, María, José, Os amo. Salvad vidas, naciones y almas. Amén.”